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Caso · Menos sillas vacías

«Hoy no voy a poder» — a las 3:55 de la tarde

Tu asistente recuerda, confirma, reagenda y aplica tu política de cancelación. Tú te enteras con la agenda ya en orden.

  • Tres avisos antes de cada cita.
  • Confirma o reagenda con una palabra; la agenda se actualiza sola.
  • Si cancela tarde, tu regla actúa sin que la sostengas en persona.
Recordatorio de cita con la vista previa del mensaje tal como lo verá la paciente

Todo el mundo llama a esto «una cancelación». Para ti es una hora perdida.

Ese hueco no se recupera. El día siguiente ya está lleno.

  • El domingo por la noche escribes uno por uno para confirmar la semana.

  • Te avisan cuarenta minutos antes, cuando ya nadie más puede tomar ese espacio.

  • Otros ni avisan: te quedas mirando la puerta cincuenta minutos.

  • Te dijiste que ibas a cobrar la inasistencia y nunca supiste cómo plantearlo.

Nadie falta por mala fe. Faltan porque nadie se lo recordó a tiempo.

Una cita se agenda con dos semanas de anticipación y se olvida en tres días. Lo que la sostiene no es la memoria del paciente: es un aviso puesto en el momento justo y una respuesta fácil de dar.

Y las reglas —hasta cuándo se puede cancelar, qué pasa si no avisa— existen en tu cabeza, no por escrito. Una regla que solo vive en tu cabeza no la puedes aplicar sin quedar como la mala.

Confirmar no es un problema de disciplina. Es un problema de horario: no lo puedes hacer mientras estás en sesión.

Tres días, un día, una hora

3 días antes

El aviso anticipado, para que alcance a mover el resto de su semana.

1 día antes

El principal. Lleva la fecha, la hora y, si la sesión es virtual, el enlace de tu sala.

1 hora antes

El último recordatorio, el que evita el «se me pasó».

Cada uno se enciende o se apaga por separado, y cada uno elige su canal: WhatsApp, correo o los dos. El texto es tuyo — el mensaje viene escrito y tú lo dejas en tus palabras.

El mensaje llega con dos botones: CONFIRMO y REAGENDAR. Tu paciente responde con un toque y la agenda queda actualizada, sin escribirte.

Los recordatorios salen desde tu número y tienen su propio cupo, aparte del de conversaciones.

Los tres recordatorios de cita con sus interruptores: 3 días, 1 día y 1 hora antes

Una cancelación a tiempo no es un problema. Un hueco sin llenar, sí.

  1. 01

    Reagendar con tres opciones, no con un «avísame»

    El asistente cruza tu disponibilidad con los horarios que esa persona suele pedir y propone tres, con una marcada como la mejor. El mensaje te lo muestra en borrador antes de salir.

    Reagendar una cita con tres horarios sugeridos
  2. 02

    Tu política, escrita una vez

    Decides hasta cuántas horas antes se puede cancelar sin costo —entre 0 y 72— y si cobras cuando alguien no cancela. Si el cobro está encendido y la cancelación llega tarde, se descuenta de sus créditos; si no tiene, la cita queda pendiente de pago.

    Ajustes de política de cancelación y recordatorios
  3. 03

    Con margen, si así trabajas

    Puedes permitir algunas faltas antes de cobrar: por ejemplo, solo a quien falte más de dos veces en tres meses. La regla la eliges tú; el asistente la aplica igual con todos.

    Ajuste de faltas permitidas antes de cobrar
  4. 04

    Y si no llega, alguien le escribe ese mismo día

    El asistente le ofrece reagendar sin que tengas que decidir si mandas ese mensaje. La falta queda contada en su ficha, para que no dependa de tu memoria.

    Cita marcada como no asistió con el seguimiento enviado

Tus pacientes ven la misma regla desde su portal, antes de reservar. Nadie se entera de la política el día que le toca pagarla.

No es que te cancelen menos. Es que te cuesta menos.

Hoy

  • El domingo se te va escribiendo «hola, ¿confirmamos el miércoles?» quince veces.
  • A las 3:55 te avisan y el espacio se pierde entero.
  • Le escribes al día siguiente para reagendar, si te acuerdas.
  • La política de cancelación existe, pero nunca la aplicas.

Con tu asistente

  • Los avisos ya salieron: tres días, un día y una hora antes.
  • La confirmación entró con un toque, sin conversación.
  • Quien no puede venir recibe tres horarios nuevos en el momento.
  • La regla actúa sola, y tú no tienes que sostenerla en persona.

El registro de las citas a las que nadie llegó

Cada inasistencia queda en la ficha del paciente con la fecha, si se cobró según tu política y qué mensaje envió el asistente ese mismo día. Al mes ves cuántas citas se cancelaron a tiempo, cuántas tarde y cuántas simplemente no llegaron.

Detalle de una cita marcada como no asistió, con el seguimiento del asistente ese mismo día
Cuenta de demostración

Qué decirle a quien no llegó (y a quien avisa tarde)

El kit trae las catorce conversaciones difíciles ya escritas: «Me parece costoso», «Lo voy a pensar», retomar a quien dejó de responder, cobrar una sesión perdida sin pelear, cobrar lo pendiente, subir la tarifa, los mensajes fuera de horario, «¿es confidencial?», agendar para otra persona y las demás que cuestan escribir. Y las seis que no se resuelven por chat.

Descargar el kit de WhatsApp Tu nombre y tu correo. Son cuatro correos en total, contando el que trae el kit, y te sales con un clic cuando quieras.

Preguntas frecuentes de esta objeción

Sí. El cobro por inasistencia viene apagado y puede quedarse apagado para siempre. Los tres avisos, la confirmación con un toque y el reagendado funcionan igual.

La hora que no se usa no vuelve

No necesitas perseguir confirmaciones ni volverte estricta. Necesitas que el aviso salga cuando tiene que salir y que tu regla se aplique igual con todos, sin que tú tengas que ser la mala.

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