Nadie puede reservarte un horario que tú no abriste

Tus rangos, tus tarifas. Defines bloques por día y modalidad, y cobras distinto en cada uno: la mañana del lunes a una tarifa, la tarde a otra, la virtual a otra. El asistente solo ofrece dentro de esos bloques.
Bloqueos. Reservas un horario para ti y deja de ofrecerse. Si el bloqueo pisa citas ya agendadas, el asistente les escribe, les propone tus siguientes espacios y reagenda con cada una.
Tu calendario, sincronizado. Google, Microsoft 365 o iCloud: lo que ya está ahí no se puede reservar.
Tus reglas de cancelación. Sin costo hasta las horas que decidas —24 por defecto, entre 0 y 72— y con margen de flexibilidad: cuántas faltas perdonas antes de que se cobre.
Tus reglas de cobro. Puedes exigir el pago al reservar, o impedir que agenden otra cita mientras quede una sin pagar.
Los días que no atiendes siguen sin existir para tu asistente.
Cuatro huecos que ya tuviste este mes
Cuatro huecos, cuatro causas distintas. Ninguna se arregla consiguiendo más pacientes.
El martes de 2 a 3 no tenías a nadie, y esa semana sí hubo gente preguntando.
Una paciente terminó su proceso y la siguiente cita quedó en «yo te escribo». No escribió.
Alguien te encontró en Instagram, entró al perfil y no supo dónde agendar.
Hay pacientes que llevan medio año sin venir y no recuerdas cuándo fue la última vez.
Para cuando ves el espacio vacío, ya es tarde
Un espacio libre del martes se decide el lunes anterior, o el mes pasado: cuando alguien preguntó y le contestaste tarde, cuando una paciente salió sin dejar la siguiente cita, cuando otra dejó de venir y nadie volvió a escribirle. El martes solo es el día en que te enteras.
Y esas tres cosas —ofrecer, reservar, recordar— no caben en el turno de las 8 p.m. junto con todo lo demás. Ahí apenas alcanza para contestar lo urgente.
El turno de las 8 p.m. te deja contestar. No te deja llenar la agenda.
Cuatro maneras de que ese martes se llene
-
01
Te escriben por WhatsApp y quedan agendados
El asistente ofrece solo los horarios que tú dejaste abiertos, con la tarifa de ese horario, confirma y deja la cita en tu agenda. Si el día que piden no lo atiendes, propone el siguiente que sí. Ver cómo responde y agenda.
-
02
Te encuentran y reservan sin escribirle a nadie
Tu sitio de reservas queda en tuconsultorio.citaliza.com o en tu dominio, con tu presentación, especialidades, modalidad, ubicación, preguntas frecuentes y reseñas. Con dominio propio, los correos salen de tu dirección. Al pie, una sola marca: «HECHO CON CITALIZA».
-
03
Ya son pacientes y se autogestionan
Entran a su portal con un enlace de un solo uso. Ven su próxima cita, sus créditos y su saldo; reagendan o cancelan dentro del plazo que definiste; reservan hasta seis sesiones de una vez pagadas con créditos; y suben el comprobante si transfirieron.
-
04
Los que ya te conocen y llevan meses sin venir
Al terminar una cita, el asistente puede invitar a reservar la siguiente. A los 3 meses sin asistir, un paciente pasa a inactivo: citaliza te marca cuáles son reactivables, eliges a quiénes escribir, revisas el mensaje y el asistente los contacta uno por uno.
Nadie puede reservarte un horario que tú no abriste

Tus rangos, tus tarifas. Defines bloques por día y modalidad, y cobras distinto en cada uno: la mañana del lunes a una tarifa, la tarde a otra, la virtual a otra. El asistente solo ofrece dentro de esos bloques.
Bloqueos. Reservas un horario para ti y deja de ofrecerse. Si el bloqueo pisa citas ya agendadas, el asistente les escribe, les propone tus siguientes espacios y reagenda con cada una.
Tu calendario, sincronizado. Google, Microsoft 365 o iCloud: lo que ya está ahí no se puede reservar.
Tus reglas de cancelación. Sin costo hasta las horas que decidas —24 por defecto, entre 0 y 72— y con margen de flexibilidad: cuántas faltas perdonas antes de que se cobre.
Tus reglas de cobro. Puedes exigir el pago al reservar, o impedir que agenden otra cita mientras quede una sin pagar.
Los días que no atiendes siguen sin existir para tu asistente.
Una semana de julio, con y sin las cuatro puertas
Hoy
- Lunestres personas preguntan, dos se quedan esperando respuesta.
- Miércolesuna paciente termina y sale sin dejar la siguiente cita.
- Jue 2–3vacío.
- Vierneste acuerdas de dos pacientes que hace rato no ves y no haces nada.
Con citaliza
- Luneslas tres reciben horarios; dos quedan agendadas, una pide pensarlo.
- Miércolessale con la siguiente reservada desde su portal.
- Jue 2–3lo tomó alguien que entró por tu página el domingo.
- Viernesseleccionas cinco inactivos reactivables, revisas el mensaje y el asistente escribe.
El total de la semana no cambia por milagro. Cambia porque hubo alguien ofreciendo cada espacio.
El reporte que te dice por qué hay huecos en la agenda
Desde el primer mes tienes el reporte de pacientes: cuántos activos tienes, cuántos entraron, cuántos se fueron y cuántos volvieron. Y debajo, tu ciclo de vida real: cuánto dura un paciente contigo, cuánto deja en total y cuántas citas hace antes de dejar de venir. Esa última cifra es la que explica los huecos.

¿Cuánto te costó el último año llenar la agenda a medias?
Es una cuenta incómoda y por eso casi nadie la hace: tu tarifa, cuánta gente nueva te escribe en una semana, a cuántas alcanzas a contestarles el mismo día, cuántas citas se te caen al mes. Con eso sale una cifra en pesos, al mes y al año, partida en tres: los que no volvieron a escribir, las citas que no se confirmaron y las que no llegaron.
- Cinco preguntas, ninguna sobre ti ni sobre tu consultorio.
- El resultado se ve en pantalla antes de pedirte el correo.
- Los supuestos del cálculo están escritos en la misma página, para que discutas con ellos.
Preguntas de esta objeción
Primero la cifra. Después decides.
Haz la cuenta con tus propios números. Si el resultado es pequeño, ya sabes que este no es tu problema y te ahorraste una decisión. Si no lo es, vas a querer que alguien esté ofreciendo tus espacios libres el próximo martes a las dos.
Cuatro huecos que ya tuviste este mes
Cuatro huecos, cuatro causas distintas. Ninguna se arregla consiguiendo más pacientes.
El martes de 2 a 3 no tenías a nadie, y esa semana sí hubo gente preguntando.
Una paciente terminó su proceso y la siguiente cita quedó en «yo te escribo». No escribió.
Alguien te encontró en Instagram, entró al perfil y no supo dónde agendar.
Hay pacientes que llevan medio año sin venir y no recuerdas cuándo fue la última vez.
Para cuando ves el espacio vacío, ya es tarde
Un espacio libre del martes se decide el lunes anterior, o el mes pasado: cuando alguien preguntó y le contestaste tarde, cuando una paciente salió sin dejar la siguiente cita, cuando otra dejó de venir y nadie volvió a escribirle. El martes solo es el día en que te enteras.
Y esas tres cosas —ofrecer, reservar, recordar— no caben en el turno de las 8 p.m. junto con todo lo demás. Ahí apenas alcanza para contestar lo urgente.
El turno de las 8 p.m. te deja contestar. No te deja llenar la agenda.
Cuatro maneras de que ese martes se llene
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01
Te escriben por WhatsApp y quedan agendados
El asistente ofrece solo los horarios que tú dejaste abiertos, con la tarifa de ese horario, confirma y deja la cita en tu agenda. Si el día que piden no lo atiendes, propone el siguiente que sí. Ver cómo responde y agenda.
-
02
Te encuentran y reservan sin escribirle a nadie
Tu sitio de reservas queda en tuconsultorio.citaliza.com o en tu dominio, con tu presentación, especialidades, modalidad, ubicación, preguntas frecuentes y reseñas. Con dominio propio, los correos salen de tu dirección. Al pie, una sola marca: «HECHO CON CITALIZA».
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03
Ya son pacientes y se autogestionan
Entran a su portal con un enlace de un solo uso. Ven su próxima cita, sus créditos y su saldo; reagendan o cancelan dentro del plazo que definiste; reservan hasta seis sesiones de una vez pagadas con créditos; y suben el comprobante si transfirieron.
Nadie puede reservarte un horario que tú no abriste
Tus rangos, tus tarifas. Defines bloques por día y modalidad, y cobras distinto en cada uno: la mañana del lunes a una tarifa, la tarde a otra, la virtual a otra. El asistente solo ofrece dentro de esos bloques.
Bloqueos. Reservas un horario para ti y deja de ofrecerse. Si el bloqueo pisa citas ya agendadas, el asistente les escribe, les propone tus siguientes espacios y reagenda con cada una.
Tu calendario, sincronizado. Google, Microsoft 365 o iCloud: lo que ya está ahí no se puede reservar.
Tus reglas de cancelación. Sin costo hasta las horas que decidas —24 por defecto, entre 0 y 72— y con margen de flexibilidad: cuántas faltas perdonas antes de que se cobre.
Tus reglas de cobro. Puedes exigir el pago al reservar, o impedir que agenden otra cita mientras quede una sin pagar.
Los días que no atiendes siguen sin existir para tu asistente.

Una semana de julio, con y sin las cuatro puertas
Hoy
- Lunestres personas preguntan, dos se quedan esperando respuesta.
- Miércolesuna paciente termina y sale sin dejar la siguiente cita.
- Jue 2–3vacío.
- Vierneste acuerdas de dos pacientes que hace rato no ves y no haces nada.
Con citaliza
- Luneslas tres reciben horarios; dos quedan agendadas, una pide pensarlo.
- Miércolessale con la siguiente reservada desde su portal.
- Jue 2–3lo tomó alguien que entró por tu página el domingo.
- Viernesseleccionas cinco inactivos reactivables, revisas el mensaje y el asistente escribe.
El total de la semana no cambia por milagro. Cambia porque hubo alguien ofreciendo cada espacio.
El reporte que te dice por qué hay huecos en la agenda
Desde el primer mes tienes el reporte de pacientes: cuántos activos tienes, cuántos entraron, cuántos se fueron y cuántos volvieron. Y debajo, tu ciclo de vida real: cuánto dura un paciente contigo, cuánto deja en total y cuántas citas hace antes de dejar de venir. Esa última cifra es la que explica los huecos.

¿Cuánto te costó el último año llenar la agenda a medias?
Es una cuenta incómoda y por eso casi nadie la hace: tu tarifa, cuánta gente nueva te escribe en una semana, a cuántas alcanzas a contestarles el mismo día, cuántas citas se te caen al mes. Con eso sale una cifra en pesos, al mes y al año, partida en tres: los que no volvieron a escribir, las citas que no se confirmaron y las que no llegaron.
- Cinco preguntas, ninguna sobre ti ni sobre tu consultorio.
- El resultado se ve en pantalla antes de pedirte el correo.
- Los supuestos del cálculo están escritos en la misma página, para que discutas con ellos.
Preguntas de esta objeción
Primero la cifra. Después decides.
Haz la cuenta con tus propios números. Si el resultado es pequeño, ya sabes que este no es tu problema y te ahorraste una decisión. Si no lo es, vas a querer que alguien esté ofreciendo tus espacios libres el próximo martes a las dos.




